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Revisión de cronogramas: los 14 puntos de la DCMA

Qué revisan los 14 puntos de la DCMA sobre un cronograma, cuáles son sus umbrales oficiales y por qué conviene leerlos como alertas y no como notas.

6 min de lectura 3 fuentes citadas

La calidad de un cronograma se puede discutir durante horas, o se puede medir. La Defense Contract Management Agency, la agencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos que administra sus contratos, estandarizó una forma de medirla que terminó usándose mucho más allá de su ámbito: la evaluación de 14 puntos. La versión publicada en la sección 4 de su folleto de análisis de programas, el DCMA-EA PAM 200.1 de octubre de 2012, es la referencia más citada, y varias herramientas de análisis de cronogramas la incorporan, con variantes.

Los 14 puntos y sus umbrales

Los porcentajes se calculan, en general, sobre las tareas incompletas del cronograma.

Punto Qué revisa Umbral
1. Lógica Tareas sin predecesora o sin sucesora No más de 5 %
2. Adelantos Relaciones con desfase negativo Ninguna
3. Desfases Relaciones con desfase positivo No más de 5 %
4. Tipos de relación Proporción de relaciones fin a inicio Al menos 90 %
5. Restricciones duras Tareas con restricciones que impiden que la lógica las mueva No más de 5 %
6. Holgura alta Tareas con holgura total mayor a 44 días hábiles No más de 5 %
7. Holgura negativa Tareas con holgura total menor a cero Idealmente ninguna, y siempre con plan correctivo
8. Duración alta Tareas con duración de línea base mayor a 44 días hábiles, dentro del período de planificación detallada No más de 5 %
9. Fechas inválidas Fechas pronosticadas anteriores a la fecha de corte, o reales posteriores a ella Ninguna
10. Recursos Tareas con duración que no tienen horas ni costo asignado Aplica si el cronograma está cargado con recursos
11. Tareas atrasadas Tareas que debían estar terminadas y terminan después de su línea base No más de 5 %
12. Prueba de ruta crítica Si un atraso intencional se propaga hasta el término Debe propagarse en proporción directa
13. CPLI Índice de longitud de la ruta crítica Bajo 0,95 es una alerta que requiere investigación
14. BEI Índice de ejecución de la línea base Bajo 0,95 es una alerta que requiere investigación

Todos los umbrales son los del PAM 200.1. El CPLI y el BEI se definen en su sección 3, a la que remite la sección 4.

Qué busca cada grupo

La lógica, puntos 1 a 5. Un cronograma CPM tiene que ser la red la que mueva las fechas. El PAM 200.1 explica por qué cada uno de estos puntos importa: los adelantos distorsionan la holgura total y pueden provocar conflictos de recursos, los desfases no deben usarse para manipular la holgura, y las restricciones duras, como “debe terminar el” o “debe comenzar el”, impiden que las dependencias muevan las tareas y, por lo tanto, que el cronograma responda a su lógica.

La holgura, puntos 6 y 7. Una holgura mayor a 44 días hábiles, unos dos meses, suele ser síntoma de relaciones faltantes. Si más del 5 % de las tareas la tiene, la red puede ser inestable. La holgura negativa, en cambio, señala tareas que están atrasando uno o más hitos: cada una requiere una explicación y un plan de acción.

La granularidad, punto 8. Una tarea de más de dos meses dentro del período que ya debería estar planificado en detalle probablemente se puede dividir en tareas más pequeñas y controlables.

La coherencia con la fecha de corte, punto 9. Una fecha pronosticada en el pasado, o una fecha real en el futuro, delata un cronograma que no se actualizó correctamente.

Los recursos, punto 10. El propio folleto aclara que la descripción de datos que rige estos cronogramas no exige cargar recursos. El punto aplica solo cuando el contratista decide hacerlo.

El desempeño, puntos 11, 13 y 14. Miden si el proyecto está cumpliendo su línea base. Según el PAM 200.1, el CPLI mide el realismo de la ruta crítica respecto de la fecha de término de la línea base: un valor de 1,00 significa que el programa tiene que ejecutar un día de trabajo por cada día que pasa, y uno menor indica que va camino a terminar tarde. El BEI mide el rendimiento en tareas: compara el total acumulado de tareas terminadas con el de tareas cuya fecha de término de línea base ya pasó. El propio folleto advierte su límite: no distingue si esas tareas se terminaron a tiempo o con atraso, siempre que estén terminadas a la fecha de corte.

La prueba integral, punto 12. Se introduce un atraso intencional en una tarea y se verifica que el término del proyecto se desplace en la misma proporción. Si no se desplaza, hay lógica rota en alguna parte de la red.

Alertas, no notas

La tentación es convertir los 14 puntos en una planilla de aprobado o reprobado. El PAM 200.1 no lo plantea así. Para la lógica dice que superar el 5 % debe considerarse una alerta, y para el CPLI y el BEI, que un valor bajo 0,95 es una alerta que requiere investigación. En ninguno de los tres casos habla de reprobar.

Winter va más lejos en su análisis. Cuestiona que programas de enorme valor se califiquen con un sistema binario de aprobado o reprobado, advierte que reprobar un cronograma solo porque menos del 90 % de sus relaciones son fin a inicio sería una mala decisión, y documenta que la DCMA emitió varias versiones de la evaluación y que algunas herramientas la implementan con diferencias: agregando controles, como uno de desfases largos, u omitiendo otros, como la prueba de ruta crítica. Cuando una herramienta informa que un cronograma cumple con la DCMA, conviene preguntar con qué versión.

Lo que la evaluación no mide

Los 14 puntos revisan la estructura del cronograma, no su contenido. El propio PAM 200.1 lo advierte al tratar la lógica: aunque existan los vínculos, alguien con conocimiento técnico tiene que verificar que tengan sentido. Un cronograma puede aprobar los 14 puntos y seguir teniendo duraciones irreales, una secuencia constructiva equivocada o una ruta crítica que no es la que realmente controla la obra.

Por eso la evaluación es un filtro y no un veredicto. La guía de la GAO (GAO-16-89G) plantea la calidad de un cronograma en diez buenas prácticas, desde capturar todas las actividades hasta mantener una línea base, y varias de ellas, como la duración de las actividades o la validez de la ruta crítica, exigen juicio profesional además de métricas.

Cómo usarla

  • Aplicarla al aceptar la línea base y en cada actualización.
  • Seguir la tendencia de cada punto, no solo su valor en una fecha.
  • Revisar con el planificador cada punto que no cumple: algunos tienen justificación y otros revelan un problema real.
  • Hacerla siempre antes de un análisis de riesgo con Monte Carlo o de un análisis de impacto en el tiempo: ninguno de los dos es mejor que el cronograma sobre el que se construye.

En los contratos de obra pública en Chile hay una razón adicional: el Reglamento para Contratos de Obras Públicas exige un programa oficial de tipo ruta crítica, con el camino crítico y las holguras principales. Revisarlo con estos puntos es una forma rápida de comprobar que se trata de una red CPM de verdad y no de una carta Gantt con fechas. Lo explicamos en qué exige el DS 75 para un aumento de plazo.

Fuentes

Documentos en los que se apoya este artículo. Los enlaces llevan a la publicación original o a la ficha oficial del documento.

  1. Defense Contract Management Agency (2012). DCMA-EA PAM 200.1: Earned Value Management System (EVMS) Program Analysis Pamphlet Versión de octubre de 2012. La sección 3 define el CPLI y el BEI; la sección 4, los 14 puntos y sus umbrales.
  2. Winter, Ronald M.. DCMA 14-Point Schedule Assessment Análisis crítico de cada punto y de sus variantes. Winter fue contribuyente principal de la revisión de 2006 de la práctica AACE 52R-06.
  3. U.S. Government Accountability Office (2015). GAO Schedule Assessment Guide: Best Practices for Project Schedules (GAO-16-89G) Las diez buenas prácticas de un cronograma confiable.

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