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Línea base del cronograma: qué es y cuándo se puede cambiar

La línea base es la referencia contra la que se mide el proyecto. Qué dicen la GAO, el estándar EIA-748 y el DS 75 sobre cómo mantenerla y cambiarla.

4 min de lectura 3 fuentes citadas

Sin línea base no hay control: no hay contra qué medir. Pero una línea base mal administrada puede ser peor que no tener ninguna. Si se cambia cada vez que el proyecto se atrasa, el atraso desaparece del papel y sigue en la obra.

Qué es la línea base

La guía de evaluación de cronogramas de la GAO (GAO-16-89G) dedica a la línea base su décima buena práctica. La define como la base para administrar el alcance del programa, el período en que debe ejecutarse y los recursos que requiere. Se la designa como el cronograma objetivo y queda sujeta a un proceso formal de control de configuración: el desempeño se mide, se sigue y se informa contra ella.

La guía agrega un matiz importante: la línea base representa la configuración original del plan y el consenso de todas las partes sobre la secuencia de trabajo necesaria. No es el cronograma de una persona. Es un acuerdo.

Línea base y cronograma actual no son lo mismo

La GAO distingue dos cronogramas que conviven durante todo el proyecto. El cronograma actual se actualiza con el avance real y muestra hacia dónde va el proyecto. La línea base queda fija como referencia. La guía pide monitorear el cronograma de forma continua para detectar cuándo las fechas pronosticadas se separan de las de la línea base y si esas variaciones afectan el trabajo que viene después.

Esa comparación es el corazón del control. De la línea base sale la curva de valor planificado del valor ganado, y contra ella se calculan indicadores como las tareas atrasadas o el índice de ejecución de la línea base de la evaluación DCMA. Si la línea base se mueve, todos esos números pierden sentido.

El documento que la acompaña

La GAO recomienda que la línea base vaya acompañada de un documento base que explique el enfoque general del proyecto, defina los campos personalizados del archivo, detalle las reglas y supuestos usados para construirla, y justifique las restricciones de fecha, los desfases, las actividades de larga duración y cualquier otra particularidad del cronograma.

Parece burocracia hasta que hace falta. Dos años después, cuando se discute un atraso, nadie recuerda por qué una actividad tenía una restricción o por qué se asumió cierto rendimiento. Ese documento es la respuesta.

Cuándo se puede cambiar

La línea base no es intocable, pero cambiarla es un acto formal, no una corrección de rutina.

  • Solo por cambios autorizados. La guía de la NDIA que interpreta el estándar EIA-748 pide, en su pauta 28, incorporar los cambios autorizados de forma oportuna y registrar su efecto en presupuestos y cronogramas.
  • Siempre documentado. La pauta 32 exige documentar los cambios a la línea base, para que sean trazables y su integridad se pueda verificar.
  • Revisando el riesgo. La GAO advierte que, cuando un programa se vuelve a planificar sobre una nueva línea base, conviene actualizar también el análisis de riesgo del cronograma.

En los contratos de obra pública en Chile, la regla está en el artículo 139 del Reglamento para Contratos de Obras Públicas (DS 75): el Programa Oficial es invariable, salvo cambios respaldados por resolución de la autoridad. El contratista entrega programas de trabajo actualizados con el avance efectivo, pero el Programa Oficial no cambia sin resolución.

La distinción práctica es simple. Actualizar pronósticos es rutina; cambiar la línea base es una decisión. Motivos legítimos para cambiarla son un cambio de alcance aprobado, un aumento de plazo concedido o una reprogramación aprobada formalmente. Un atraso propio no lo es.

Señales de alerta

  • La línea base cambia casi todos los meses.
  • No hay registro de qué cambió, cuándo y por qué.
  • La línea base coincide siempre con el cronograma actual, así que nunca muestra variaciones.
  • Nadie encuentra el documento base, o nunca existió.

Cómo hacerlo bien

  • Aprobar la línea base formalmente y guardar esa versión aparte, sin volver a tocarla.
  • Mantener un registro de cambios con la autorización y el motivo de cada uno.
  • Separar en los informes lo que es desviación del plan de lo que es cambio del plan.
  • Actualizar el documento base y el análisis de riesgo cada vez que se apruebe una nueva línea base.

Fuentes

Documentos en los que se apoya este artículo. Los enlaces llevan a la publicación original o a la ficha oficial del documento.

  1. U.S. Government Accountability Office (2015). GAO Schedule Assessment Guide: Best Practices for Project Schedules (GAO-16-89G) Buena práctica 10, mantener un cronograma de línea base.
  2. National Defense Industrial Association, Integrated Program Management Division (2018). EIA-748 Earned Value Management System Intent Guide Versión D. Pautas 28 y 32, sobre incorporar y documentar los cambios a la línea base.
  3. Ministerio de Obras Públicas (2004). Decreto Supremo N.º 75, Reglamento para Contratos de Obras Públicas Artículo 139, sobre el Programa Oficial.

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